La senadora por acumulación del Partido Nuevo Progresista (PNP), Margarita Nolasco, radicó la Resolución del Senado 720, a los fines de ordenar a la Comisión de Salud y Nutrición de ese Cuerpo Legislativo, a realizar un estudio sobre la posibilidad de requerir un mínimo de asientos para personas obesas en instalaciones públicas y privadas donde se presten servicios a la ciudadanía, así como, de ser necesario, para los empleados que allí laboren.
Según explicó Nolasco, “en países como Argentina y Brasil, ya existen leyes que obligan al propio gobierno, a los dueños de restaurantes, teatros, así como de todo tipo de lugares donde se tienen salas de espera, a que un por ciento específico de sus asientos sean aptos para personas obesas. Inclusive, para el Mundial Brasil 2014, ya se ha anunciado que los estadios de fútbol contarán con unos 1,500 asientos para personas obesas.”
“No hay razón para que en Puerto Rico no emulemos a estos países hermanos, atemperando nuestras leyes a la realidad de los tiempos, y haciéndole justicia también a la población obesa, que lucha todos los días contra el discrimen, dificultades de todo tipo, y complicaciones de salud, por lo que ha sido catalogado por la Organización Mundial de la Salud, como la enfermedad epidémica no transmisible más grande del mundo,” añadió la senadora por acumulación.
La también ex vicepresidenta del Senado indicó, en la Exposición de Motivos de la Resolución, que en Puerto Rico, el 62% de la población está obesa o tiene sobrepeso, según ha expresado la presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico. Por tanto, la obesidad se debe atender desde los diferentes ámbitos, a fin de facilitar la consecución de la mejor calidad de vida y evitar discriminación contra las personas que sufren esta enfermedad. La propia Constitución prohíbe el discrimen de todo tipo, en la Sección 1 del Artículo II: Dignidad e igualdad del ser humano; discrimen, prohibido.
“Lamentablemente, existe discrimen solapado hacia las personas obesas, como es el caso de los asientos en las instalaciones públicas y privadas en las que hay salas de espera, cines, trenes, cafeterías, aviones, guaguas de transporte y coliseos, entre otros. Los asientos en estos lugares, en su mayoría, vienen con tamaños estándares para personas promedio de peso, siendo así estables y cómodos para estos, pero no para personas obesas, por lo que quedan excluidas de disfrutar de un asiento mientras esperan por un servicio o durante actividades y espectáculos,” añade Nolasco en la Medida Legislativa.
Finalmente, la líder novoprogresista señaló que “es de primordial importancia evitar situaciones de desigualdades en la Isla. Por eso el Senado de Puerto Rico tiene el deber de estudiar e identificar las medidas para evitar el discrimen por condición física de los ciudadanos y ciudadanas, y dar un paso adelante en la inclusión social de las personas con obesidad que necesiten esperar por un servicio o que, simplemente, deseen participar en actividades públicas, sociales o culturales.”
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