Quantcast

La revolución ciudadana

Intentar controlar el flujo informativo y mantener también ese control de lo que pueden ver o no las personas es un impulso totalmente contrario a la libertad.

20150326-wifi-cuba

Anuncio del servicio de Internet frente a la residencia del pintor Alexis Leyva (Kcho). Foto cortesía de CUBANET.

Desde hace algunos meses el estudio del artista Kcho en el Romerillo, en La Habana, dispone de internet para las personas que lo quieran usar libremente. Simplemente aquel que lo desee tiene que desplazarse al punto de conexión e introducir la contraseña.

En declaraciones a la prensa, los responsables del estudio afirman que con ello pretenden reanimar el proyecto socialista. Admiten de esta forma que internet supone un instrumento de desarrollo y evolución que permite mejorar muchos aspectos de la vida de las personas y de una comunidad entera.

De todos modos, las autoridades persisten en tratar internet como un espacio en el que el usuario se expone a las peores influencias. Y el Estado pretende establecer un muro protector para que el individuo no se vea afectado por esos flujos informativos.

Resulta una visión de internet y de la información un tanto reducida y extemporánea. Intentar controlar el flujo informativo y mantener también ese control de lo que pueden ver o no las personas es un impulso totalmente contrario a la libertad.

En realidad, estos argumentos alrededor de internet que el régimen se esfuerza en exponer para justificar la desconexión evidente de los cubanos de la red de redes no son más que subterfugios para esconder el motivo real de sus intenciones: seguir manteniendo a la población alejada de una herramienta de comunicación e información que es incompatible con un sistema cuya legitimación reside, básicamente, en la falta de información y la práctica imposibilidad de los individuos de obtener datos alternativos, contrastar informaciones y discutir sobre las mismas.

Continúa luego del siguiente anuncio:

A parte de las noticias sobre el punto de conexión wifi en el estudio del Romerillo –un hecho poco trascendente por el gran eco mediático que ha conseguido-, también se ha anunciado la creación de una plataforma de blogs oficial en la que sus usuarios pueden crear sus bitácoras, siempre que no rebasen los límites que el régimen establece.

Reflejos, que es así como se llama el experimento, se presenta como un nuevo espacio para exponer la cara más amable del sistema cubano y específicamente se impone la prohibición de publicar material contrarrevolucionario.

La obsesión enfermiza del régimen castrista por impedir ni un milímetro de espacio a pensamientos alternativos es una muestra de que, a pesar de mucho diálogo que se establezca con Estados Unidos o la Unión Europea, hay áreas en la que es imposible una reconciliación. Aceptar la oposición tiene que ser un valor democrático que, hoy por hoy, está ausente del diccionario cubano, como poco a poco está desapareciendo en Venezuela, donde también la oposición va siendo paulatinamente barrida.

El castrismo está imponiendo como aceptable esta actitud política y existe un peligro de que poco a poco, la legitimidad que le dan al gobierno de La Habana desde el exterior, pueda acabar justificando también estas formas de gobernar que son incompatibles con la defensa de la libertad.

Está bien que en Cuba se abran cada día puntos wifi nuevos de conexión como el de Romerillo, pero el acceso a internet va mucho más de esta anécdota que muchos han presentado como un símbolo de la posible apertura del régimen en cuanto a las telecomunicaciones.

Un punto de conexión wifi aislado no reanimará el proyecto socialista, pero una población conectada y con acceso a todo lo que ofrece el ciberespacio probablemente sí sea capaz de crear una nueva revolución. En este caso, probablemente ciudadana.

Joan Antoni Guerrero es un periodista independiente radicado en Barcelona, España.

Debes estar conectado para comentar. Conéctate

Dejar Comentario