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Programa de recompensas de Perú busca erradicar terroristas

Si bien el principal punto de atención de Sendero Luminoso son sus actividades de tráfico ilícito de drogas, el grupo sigue representando una amenaza como organización terrorista.

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Las Fuerzas Armadas del Perú participan en un operativo en las zonas cocaleras, donde habitan integrantes armados de Sendero Luminoso.

El gobierno peruano ha estado desarrollando un audaz plan para pagar recompensas a quienes denuncien a integrantes de organizaciones terroristas. La iniciativa busca poner fin a los grupos extremistas que actualmente trabajan de la mano con el narcotráfico y el crimen organizado.

En 2012 se pagaron $2,167,857 dólares en recompensas por información que permitió la captura de más de 30 terroristas, entre ellas la del cabecilla senderista Florindo Eleuterio Flores Hala, alias ‘Artemio’, según el Ministerio del Interior. En 2013, las autoridades pagaron $1,139,285 dólares por información vinculada a 38 terroristas, mientras que en 2014, se pagaron recompensas por $1,142,857 dólares, las que permitieron la captura de 40 integrantes de Sendero Luminoso.

El pago de las recompensas se realiza en la más absoluta confidencialidad para no afectar la seguridad de los denunciantes. Las denuncias pueden hacerse a través de llamadas telefónicas, por correo electrónico o personalmente en las comisarías.

El pago de recompensas guarda relación directa con la función que desempeñan los terroristas dentro de su organización.

Por ejemplo, se paga un millón de nuevos soles ($357,000 dólares) a aquellas personas que brinden información que lleve a la captura de cabecillas o comandantes político-militares; $179,000 dólares por información sobre mandos medios, y $36,000 dólares a cambio de información que permita la identificación y detención de combatientes.

El Coronel Lino Huamán, de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía peruana, explicó que el programa de recompensas en Perú, así como programas similares en otros países, tiene un avance lento debido a la complejidad del trabajo.

Huamán añadió que en las últimas dos décadas, la conducta de terroristas pertenecientes a grupos como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) era la de generar caos con ataques directos a instituciones públicas o privadas, secuestros y asesinatos. En la actualidad, la principal preocupación de dichos grupos es establecer una guerra psicológica para generar miedo en la sociedad.

“Ahora le brindan seguridad al narcotráfico, exigen pagos a empresas privadas para dejarlas operar, realizan pintas, tienen apariciones públicas y lanzan amenazas directas al gobierno”, señaló Huamán.

Continúa luego del siguiente anuncio:

Asimismo explicó que detectar los patrones de conducta de un delincuente o sicario es mucho más fácil que los de un terrorista, cuya motivación principal es ideológica, aunque en la actualidad el Sendero Luminoso trabaje estrechamente con el narcotráfico.

El gobierno no solo busca detener a integrantes de grupos subversivos peruanos como Sendero Luminoso o el MRTA; el objetivo es más amplio, explicó Andrés Gómez de la Torre, experto en temas de inteligencia militar, seguridad y defensa de Perú.

“El objetivo del plan de recompensa es que la población se atreva a denunciar a los terroristas. Con esos datos se conoce dónde se encuentran y su ámbito de acción, se conocen los tipos de servicios que estos delincuentes prestan al narcotráfico, como seguridad para el traslado de la droga, y de qué manera encajan estructuralmente con el crimen organizado en las cuencas cocaleras del país”, afirmó.

Lucha integral contra el terrorismo

Los logros de la lucha contra el terrorismo en Perú son producto de una estrategia que incluye la lucha contra el tráfico ilícito de drogas y las bandas delictivas que sirven para el traslado de droga en mochilas ( mochileros ), el traslado de acetona ( acetoneros ), utilizada para la elaboración de insumos químicos para la droga y el acopio de la hoja de coca, señaló Gómez.

Los esfuerzos por enfrentar al terrorismo incluyen el compromiso de distintos sectores que han sumado esfuerzos, como las Fuerzas Armadas, la Policía, el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), los Ministerios de Agricultura y Justicia y órganos de inteligencia, entre otros.

“Los elementos armados de Sendero Luminoso operan en dos facciones distintas y rivales entre sí: una en el Valle del Alto Huallaga y otra en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE); es decir, en dos de las principales regiones de producción de hoja de coca del país”, explicó Gómez.

Si bien el principal punto de atención de Sendero Luminoso son sus actividades de tráfico ilícito de drogas, el grupo sigue representando una amenaza como organización terrorista.

“La lucha contra la insurgencia, el terrorismo y los carteles en las cuencas cocaleras es nuestra prioridad”, manifestó el 19 de febrero el Almirante Luis De La Flor Rivero, Comandante del Cuerpo de Infantes de Marina de Perú.

El almirante explicó que cada seis meses envían cerca de 600 de sus infantes de Marina a las zonas donde se cultiva la hoja de coca de manera ilegal, en donde cumplen labores de seguridad, transporte e inteligencia, entre otros. La Marina de Perú está trabajando para incrementar el tamaño de su fuerza, de 3,500 a 6,000 hombres, con el fin de aumentar el tiempo de permanencia de sus tropas en tales misiones.

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